ROSA

Si pienso en el Rosa
me admira su color
me atraviesa su esplendor
y me embelesa su fulgor.
¡Cuánta variedad de matices!
asombrado me dices.
Y yo con una amplia sonrisa
me dedico, poco a poco, sin prisa
a contarte una peculiar historia
con lo que salga de mi memoria.
El Rosa como color nace pastel y ligero
adornando con creciente esmero
campos de flores y ciudades
con sus múltiples variedades.
Se va tornando chicle llamativo
luciéndose armonioso y festivo.
Decide, sin ápice de temor, ser más colorido
bienvenido al fucsia y su poder curativo.
Tornará al berenjena o violeta, según la ocasión
invitando a una fascinante combinación.
El Rosa como sabor acompaña a platos exquisitos
para los cuales no hay requisitos.
El Rosa como olor impregna perfumes suaves y delicados
dotados de pasión, cuidadosamente elaborados.
El Rosa como nombre, como novela, como canción
como baile de exhibición…
Ahora el que sonríe eres tú, el pensamiento discurre
y yo complacida pregunto: ¿Qué más se te ocurre?

TE DOY (A TÍ)

Te doy lo que soy
Tú vienes, yo voy
Pero sabes donde estoy.
Te ofrezco un gran abrazo, una inmensa sonrisa
Ajena a toda prisa,
Resplandeciente de risa.
Te regalo un poema, una canción
Que nace del corazón
Y de una profunda emoción.
Te invito al país del presente
Donde el pasado está ausente
Y el futuro ni se presiente.
Te deseo que cumplas tus anhelos
Que aprendas de tus duelos
Y que transites por múltiples suelos.
Te obsequio con lágrimas que te hagan más humano
Para que me trates como hermano
Y siempre me tiendas la mano.
Te agradezco tu presencia
Ajena a toda apariencia
Llena de amor y paciencia.
Te miro con dulzura
Porque estoy segura
De tu alma pura.
Y por eso, da igual de donde eres
O lo que en tu vida prefieres
Lo que me importa es que me quieres.
Y por eso, poco me aportan tus bienes materiales
Porque me fijo en las cosas esenciales,
Aquellas que nos hacen especiales.
Y por eso, yo te doy lo que tengo
Lo que con dulzura mantengo
Y con orgullo sostengo:
Mi persona.

TRIANA

La  hermosa gitana
se llama Triana.
Su cara embelesa
tan dulce y traviesa.
Los ojos oscuros, color aceituna
ríen empapados de picardía gatuna.
El pelo negro, largo y rizado
a más de uno ha hecho desdichado.
Pero la linda gitana enmudece
mientras su pena lentamente crece.
El sur que vio su nacimiento
no puede parar tanto tormento.
¡Chiquilla despierta! le dicen por la calle
mientras ella mueve distraídamente el talle.
Un amor la tiene malherida
y cada vez se halla más perdida.
Los abuelos hacen tertulia
buscando explicación a tanta abulia.
¿Qué le ocurre a la niña salerosa,
que parece estar en otra cosa?
¡Ay comadres! Les contesta la luna
vayan ustedes preparando la cuna.
La vida a su puerta ha llamado
pero el padre cobarde se ha esfumado.
¿Y a mí que me importa? Canturrea una estrella
si no hay en el mundo cosa más bella.
El niño entre palmas será recibido
y por todos nosotras muy bien atendido.
Gitana, Triana, alégrate mi alma
que poco a poco llegará la calma.
Baila al son de la noche
y deja ya el reproche.
Y casi sin sentir irrumpe la madrugada
repleta de risa y carcajada.
Triana suspira dichosa
y su cara, de nuevo, amanece preciosa.

YO (ABOUT ME)

Si como es el caso
tuviera que hablar sobre mí,
sin duda, me definiría así:
Narradora sin fin de historias de vida,
de experiencias personales.
Defensora de relatos biográficos,
con sentimientos a flor de piel.
Divulgadora de conceptos positivos,
de frases de indiscutible trasfondo.
Amasadora de ilusiones y esperanza,
en los momentos de tenue luz.
Restauradora de fantasías,
de cuentos e invenciones maravillosas.
Creadora de escritos sinceros
y palabras como instrumentos de paz.
Jugadora de cartas,
confeccionadas con risas de dulces niños.
Colaboradora en causas
que tocan espíritus.
Nadadora en las aguas cristalinas
que habitan en el corazón.
Triunfadora en afectos,
atesorados en cada rincón de mí ser.
Finalizadora de estas líneas,
con una indudable vocación:
Conversadora, Animadora, Expresadora, Relatadora, Escritora…
Pero siempre, siempre REDACTORA.

A MIS AMIGOS DE LA FILMO (FILMO´S FRIENDS)

Pido recordar siempre,
que lo importante son las personas,
ni los lugares, ni lo que representen.
Pido veros de la misma manera,
tan alegres y convencidos,
de que todo va y va a ir bien.
Pido que si por alguna razón,
no fuera así me lo digáis,
que depositéis en mí,
la confianza para poder,
resolverlo juntos.
Pido sentir tan cercano,
vuestro abrazo como hoy,
y notar que al igual,
que vosotros en mí,
he dejado una grata huella,
en el fondo de vuestro corazón.
Pido seguir viviendo,
cada visita como si estuviera,
en el hogar de esos entrañables amigos,
que ahora de verdad os considero.
Pido seguir teniendo la fuerza, el coraje y la fe,
que me acompañan en cada trayecto de tren,
que me separa de vosotros.
Pido, pero sobre todo doy gracias,
por haber tenido la suerte,
de cruzarme en vuestro camino.
Pido y con un gran beso me despido,
deseando ser el alma de vuestra fiesta,
o la compañía silenciosa, si así es preciso.
Gracias de nuevo por lo que me habéis,
y os he aportado y seguiremos…
De verdad lo espero y quiero amigos.

LA NIÑA QUE VIVE EN MÍ

La niña enferma que hay en mí me reclama,
solloza pesarosa en mitad de la noche,
la tristeza implacable le atenaza
y me llama con gritos desconsolados.
Se que me necesita aunque yo quiera huir,
pero los pensamientos me conducen de nuevo,
a lugares que creía olvidados…
Y la madre que hay en mí,
se compadece de su dolor,
ofreciéndole el necesario abrazo.
-¿Qué te pasa mi dulce niña?
-Otra pesadilla, pensé que te habías ido- me dice
repentinamente aliviada por mí presencia.
-Sigo aquí nenita, nunca voy a marcharme-contesto tranquilizadora.
¿Te duele algo?
-La tripita
Y se perfectamente que es, esa angustia que atraviesa el alma
y duele en el centro del corazón.
Por un momento me irrito pensando: “otra vez lo mismo”
Entonces el dolor se hace más persistente,
me obliga a reflexionar y conjeturar,
que efectivamente es necesario,
volver a aquel momento,
para valorar que nada tiene que ver con el presente.
Que la historia no va a repetirse,
y que las separaciones temporales,
son solo eso y que además ayudan,
a la independencia de las personas.
Pero la niña interior que vive en mí,
a regañadientes acepta esto y se queja,
buscando mi eterna compañía.
Y cojo sus manitas, de quizás 7 u 8 años,
empapándome de su pesar,
para poderle transmitir la esperanza,
que presiento pide con cada gesto.
-Tranquila, mi cielo- le susurro.
Será solo un ratito…
Cálmate y respira,
recupera el sueño y la tranquilidad,
así la tripita sanará.
Y ella me mira un poco más sonriente,
confiada de mis palabras, mi fe y aparente seguridad,
tratando de sacar de sus sueños los temidos monstruos,
e intentando abrir los ojos a una nueva luz.
Permanezco a su lado, en el borde de la cama,
inmensamente agradecida de su presencia,
porque me hace ser más humana.
Le perdono estos días y le acompaño en la vigilia,
abandonándome a lo que surja en mi mente.
Y recuerdo la conversación de la mañana en el tren,
con el amigable terapeuta argentino,
que comparte mi trayecto y me anima el viaje,
regalándome una frase: “debemos mirar siempre para adelante”.
Así ha de ser concluyo y por un instante, dejo un poco de lado
a la niña que habita en mí para echar un vistazo alrededor…
Y no puedo por menos que sentirme emocionada,
por la gran suerte de tener a mi linda hijita,
que me ayuda día a día a mejorar,
aunque a veces ello,
me obligue a revisar creencias,
retornar a mi niñez y curar
a la pequeña y dulce niña que vive en mí.

VALDEMORO

Valdemoro amanece…
Como cualquier lugar tal vez,
pero con aires de antaño.
Sus tejas se tiñen de colores de otras épocas,
iluminadas  por el profundo destello,
de los rayos que apenas despiertan.
Valdemoro bosteza…
Sintiéndose villa de ferias y ganados,
rescatando los recuerdos,
de fiestas y corridas taurinas,
con el pensamiento de que siempre,
será verde y luminoso,
como un campo recién segado.
Valdemoro se levanta…
Con paso firme y decidido,
evocando en cada calle o fachada,
el esplendor de su día a día.
Resurge del letargo del sueño,
de la noche acompasada y lluviosa,
buscando matices en la frondosa naturaleza.
Valdemoro almuerza…
Con gente que pasea y visita,
sus múltiples edificios.
Escucha los murmullos de noticias
presentes y futuras,
en la aparente quietud
de su espíritu inanimado.
Valdemoro sestea…
Mientras el calor de las casas,
inunda sus calles frías de invierno,
pero siempre hospitalarias,
al peregrino que llega,
buscando en su historia
ecos de duques y reyes.
Valdemoro atardece…
Entre fogones y libros.
Se regocija con las risas y juegos de los niños,
que siembran de alegría,
sus paseos y avenidas.
Se prepara y recoge presuroso,
la cosecha fértil,
de otra jornada más de dulce sosiego.
Valdemoro duerme…
Con ruedas de carro y sillas de mimbre,
Agradeciendo y reviviendo cada segundo,
de lo que fue, es y será.
Se despide con amor y cariño,
sin olvidar jamás, que bajo el lustroso pavimento
se esconde el corazón de un humilde y cariñoso pueblo.